Voluntarios de “La Fábrica de Sueños” comparten con niños de Puertas Negras

A través de la actividad “La Fábrica del Conejito”, desarrollaron manualidades y actividades recreativas, juegos y un show artístico, además de entregar huevitos de chocolate a más de 80 niños del sector.

04.05.2017

Una enriquecedora  jornada recreativa para niños de escasos recursos del sector de Puertas Negras de Valparaíso organizó “La Fábrica de Sueños”, iniciativa de cinco estudiantes de Ingeniería Comercial de la PUCV, a través de la cual “desean aportar un granito de arena a los sectores más vulnerables de la población”, como ellos mismos señalan.

“Nuestra organización es una oportunidad para entregar alegría y esperanza a niños y a sus familias de distintos sectores de la población, quienes no tienen acceso a tantas facilidades y recursos. Cada vez que logramos ver a los niños con una sonrisa gracias a nuestro trabajo, nos saca una sonrisa aún más grande y nos motiva a seguir”, explica Raúl Hayvar, miembro de la Fábrica de los Sueños, quien añade que la idea es “incentivar el voluntariado para dar a conocer realidades que por lo general no se toman en cuenta y así generar conciencia social”.

Agrega que recibir el sentido agradecimiento de este sector de la población por lo que les entregamos, que por lo general se encuentra marginado, “nos demuestra que hay mucha bondad y humildad”.

A través de este encuentro, denominado “La Fábrica del Conejito”, los voluntarios de la PUCV compartieron junto a más de 80 niños en la realización de manualidades y actividades recreativas, juegos y un show artístico, además de colaciones y la entrega de huevitos de chocolate, entre otras actividades.   

En el encuentro participaron voluntarios provenientes de las escuelas de Negocios y Economía, Comercio, Derecho, Trabajo Social, Pedagogía, Arquitectura y Diseño, e Ingeniería en Construcción.

“La actividad para nosotros fue todo un éxito, nunca nos imaginamos tanta convocatoria y tan buena aceptación por parte de los niños y sus familias. La actividad me dejó el corazón lleno de alegría, no hay mejor sentimiento que, luego de haber trabajado cerca de dos meses en la organización del evento, ver a los niños felices, jugando, cantando y bailando. No solo son los niños quienes se devuelven a sus casas más contentos, también nosotros, y nunca hubiese sido posible sin el apoyo de todos los voluntarios motivados, instituciones, empresas y particulares que estuvieron durante el proceso”, sintetizó Raúl Hayvar.

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