Transformación de la cáscara de la granada en un eficiente bioplástico con antioxidantes

Prácticamente todo lo que comemos hoy en día es comercializado en un envase o bolsa de plástico o envuelto en un film que nos da la sensación de un alimento limpio. ¿Pero pueden afectar estos envases en nuestra alimentación? Los compuestos de estos plásticos sí actúan sobre lo que comemos, por lo que una alumna de la Escuela de Alimentos de la PUCV ha desarrollado un innovador bioplástico extraído de la cáscara de la granada que, además de su uso contenedor, puede aportar propiedades antioxidantes a los alimentos.

La industria de los alimentos busca cada día mejorar las opciones de envasado para  evitar el uso de los termoplásticos sintéticos que afectan en la calidad de todo lo que consumimos. Por esto, las investigaciones han avanzado hacia la creación de plásticos más amigables con el medioambiente y sobretodo con propiedades que afecten positivamente el alimento contenido.

En el último tiempo el interés por el consumo de la granada ha ido aumentando debido a sus comprobadas propiedades antioxidantes y su alto contenido de vitaminas esenciales, pero también es cada vez más requerida por la industria farmacológica gracias a sus poderes antiflamatorio, antitumorales y antihipertensivas, entre otras.

Las condiciones del suelo y el clima en algunas zonas del norte de nuestro país han permitido el desarrollo de una buena cantidad de cultivos de este fruto, considerado como un superalimento, debido a las propiedades antes señaladas. Sin embargo, no es tan común encontrarlo en el mercado o la feria en Chile debido al alto porcentaje de exportación como fruta fresca y la preparación de productos derivados que tienen mayor comercialización.

En este contexto, el proyecto de tesis desarrollado por la alumna de la Escuela de Alimentos de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, Tamara Martínez, junto a su profesor guía Pablo Ulloa, se posiciona como un nuevo, innovador y sustentable subproducto de la granada que utiliza su cáscara de manera positiva por la interacción existente entre el alimento y el material de envase. La iniciativa nació del docente que hace un tiempo a puesto sus esfuerzos en la investigación y trabajo de envases activos; especialmente con matrices de biopolímeros.

Con esta materia prima, hoy considerada sólo como un residuo agrícola por las empresas procesadoras de jugo,  la alumna desarrolló un film o bioplástico biodegradable que entrega al producto alimenticio que conserva propiedades activas y al ser natural contribuye a mejorar las condiciones del ecosistema al disminuir el impacto ambiental que tienen sus residuos.

“El objetivo es incrementar la vida útil del producto envasado por la incorporación de agentes activos con propiedades antioxidantes y/o antimicrobianas de la cáscara de la granada, de esta manera se busca maximizar los beneficios de la envoltura”, destacó la investigadora de 25 años quien ganó el Concurso de Innovación y Emprendimiento como Mejor Tesis de Pregrado, impulsado por la Vicerrectoría de Investigación y Estudios Avanzados (VRIEA) de la PUCV, lo que le permitió mayores recursos y condiciones para el desarrollo del proyecto.

CREACIÓN DEL BIOPLÁSTICO

La investigación en su parte teórica implicó la realización de una detallada caracterización de la cáscara de granada, para determinar propiedades físico-químicas, el contenido de compuestos bioactivos (fenoles y flavonoides) y su capacidad antioxidante.

“Lo que se utilizó en este proyecto fue un extracto de la cáscara de granada, para extraer los agentes activos presentes en ella y utilizar las propiedades funcionales. Para obtener estos agentes, es necesario someter las cáscaras a un proceso de extracción utilizando solventes; y luego recuperar los extractos los cuales son incorporados a la matriz biopolimérica”, explica Tamara.

De esta forma, lo que se realizó en el proyecto fue sólo una primera etapa de esta investigación con lo que se obtuvo un bioplástico con presencia de compuestos antioxidantes, los cuales serán liberados paulatinamente hacia el alimento envasado, prolongando su vida útil y mejorando la calidad del alimento que se comercializa.

“Para ser llevado concretamente a la industria de envases, es necesario realizar una investigación más profunda y de mayor tiempo, así como avanzar en la optimización de los procesos de obtención de los films activos; debido a que los resultados obtenidos hasta el minuto funcionan a escala de laboratorio”, comenta el docente PUCV, Pablo Ulloa.

Teniendo presente que estos nuevos sistemas de envases, son una muy buena alternativa para alimentos frescos o mínimamente procesados, esta innovadora propuesta se ha convertido en un llamativo y destacado proyecto en que busca alcanzar un significativo aporte para la industria alimentaria.

En un futuro veremos sus resultados y aplicaciones más concretas en un contenedor de leche o cualquier bebida en caja, cuyo envase, al estar recubierto internamente con este bioplástico, añadirá al producto comestible todas las propiedades antioxidantes que tiene la granada.

Además, cabe destacar que este no es el primer trabajo de este tipo que se ha desarrollado en la Escuela de Alimentos de la PUCV, pues existe una preocupación constante de los docentes y estudiantes por llevar el conocimiento científico a investigaciones que influyan positivamente en el desarrollo del país y la calidad de las personas.  “Se han realizado otras investigaciones utilizando diferentes agentes activos naturales como por ejemplo el extracto de propóleo”, finaliza Tamara.

Por Genny Viedma

Dirección General de Vinculación con el Medio