¿Qué es la nube de internet? Sus usos, peligros y ventajas

La tendencia de los últimos años ha sido ir dejando de lado el uso de dispositivos físicos para almacenar nuestros archivos y consumir contenido multimedia. “La nube”, como se le conoce a esta nueva forma de almacenar información, trae consigo un sinfín de oportunidades, pero también de riesgos.

Decir que hace veinte años lo habitual era guardar nuestros archivos en un disquete podría sonar a prehistoria para un adolescente de hoy. Del mismo modo, explicar que ahora es posible llevar toda esa información a un lugar llamado “la nube”, que no vemos físicamente y que además tiene una capacidad de almacenamiento inmensamente superior, puede resultar complicado, sobre todo para aquellas generaciones que no son nativas digitales.

Y es que el avance de las tecnologías ocurre a una velocidad tan rápida que constantemente desafía nuestra capacidad de adaptación y de aprendizaje, y quien no se mantenga al día puede quedarse debajo de este tren. Por lo mismo, comprender qué son estas nuevas herramientas, las enormes posibilidades que ofrecen, pero también los peligros que puede haber en su mal uso, es fundamental si queremos terminar el día con nuestros datos resguardados.

En términos sencillos, cuando hablamos de “la nube”, se hace referencia al término anglosajón cloud computing, que apunta a la posibilidad de almacenar archivos en máquinas especializadas para estos fines ubicadas en algún lugar del mundo, que si bien no sabemos dónde están, podemos acceder a ellas a través de internet.

Tal vez el término pueda sonar desconocido o lejano para muchos, pero lo cierto es que hacemos uso de los servicios en la nube más de lo que pensamos. Gmail, Facebook o el correo electrónico, son plataformas que utilizamos a diario y a las que confiamos información sobre nuestro trabajo, fotografías personales o conversaciones con amigos, todas almacenadas en servidores externos para que podamos acceder a ellas a través de la web.

Por eso, la nube e internet son conceptos que vienen de la mano. Todo lo que normalmente estaría almacenado en el PC tradicional, expuesto a averíos o ser borrado por accidente, pasa a estar en la nube. Pero para poder acceder de manera satisfactoria a nuestra información localizada al otro lado del mundo se requiere de algo fundamental: instantaneidad, que es proporcionada por internet. Y ésta además debe complementarse con la posibilidad de tener acceso desde todos nuestros dispositivos.

Así es como los últimos años han sido tierra fértil para la proliferación de esta nueva forma de entender el almacenamiento de archivos y la distribución de contenido multimedia en general. Así lo señala el académico de la Escuela de Ingeniería Informática, Wenceslao Palma, mencionando que esto tiene que ver directamente con un avance tecnológico. “Los dispositivos móviles ahora están al alcance de todas las personas, y también coincide con que hay buenos servicios de internet, está la infraestructura física y se han reducido los costos de almacenamiento”, menciona.

¿ESTÁN PROTEGIDOS NUESTROS DATOS EN LA NUBE?

Más allá de la rapidez, bajos costos y fácil acceso que tiene la tecnología en la nube, para el profesor Palma no existe servicio que sea cien por ciento confiable. “Son empresas que no están exentas de ataques de hackers, éstas deben recibir muchos de forma diaria y tienen que estar preparadas. Solo la no disponibilidad de datos es algo que puede ser una invasión a la privacidad y la gente se puede sentir muy tocada por eso”, comenta.

No obstante, el académico recuerda que las empresas dedicadas a servicios de almacenamiento hacen esto desde hace años, y cuentan con grandes edificios con instalaciones adecuadas para ofrecer un almacenamiento de datos confiable y altamente disponible. “Esto tiene que estar disponible todo el tiempo, son edificios especiales con una climatización especial; hay protocolos de acceso, no cualquiera puede entrar y meterse a un servidor. Son cosas que desde un punto de vista físico son confiables”.

En ese sentido, podría decirse que el almacenamiento de información en la nube es un servicio relativamente seguro, pero hay que tener ciertos cuidados si no queremos que al final del día nuestras preciadas fotos o documentos importantes sean borrados.

“Siempre hay que contar con algún tipo de respaldo en un disco duro externo o en el mismo computador, tener cuidado con nuestros dispositivos y con nuestras claves de acceso. Es lo primero que tenemos que hacer si estamos pensando en dejar datos sensibles en alguna parte”, es la recomendación del académico.

Casos habituales de usos riesgosos por parte de los usuarios nacen por mantener las claves de acceso de nuestros servicios anotadas en un papel, que podría perderse y ser mal utilizado, o enviarlas al correo electrónico.

El problema es que el correo electrónico es un sistema más vulnerable de lo que muchos piensan. “Y no tanto por el correo en sí mismo, sino porque los usuarios utilizan claves muy predecibles”, explica Palma.

TOMAR MEDIDAS PARA DISFRUTAR DE LOS BENEFICIOS

Generalmente los problemas de seguridad parten por problemas de usuarios, y éstos surgen por escoger una clave que pueda ser muy débil. Es necesario evitar el uso de fechas de cumpleaños, el número de la casa, del teléfono, la patente del auto o el nombre del perro. En definitiva, cualquier cosa que una persona extraña pueda recoger para empezar a hacer pruebas con combinaciones de claves.

“La idea es que ésta sea lo menos predecible y obvia”, dice el profesor Palma, recomendando además nunca dejar las claves guardadas en el navegador, por más cómoda que esta práctica pueda resultar en el uso diario.

Y si bien tener nuestra información en internet puede tener ciertos riesgos, también tiene sus ventajas. Existen muchos casos de víctimas de robos de teléfonos celulares quienes han podido recuperarlos gracias a que el equipo carga a la nube todas las fotografías que toma. Además, esta tecnología permite que las pequeñas y medianas empresas no necesiten comprar toda la infraestructura que requeriría almacenar los datos de forma física.

Hoy por hoy, lo más recomendable desde la perspectiva del profesor Wenceslao Palma es la convivencia entre los soportes físicos y los digitales. Es decir, siempre contar con respaldos en un disco duro físico que no sea la nube, y que por supuesto esté lejos de la ubicación de los servidores.

Así, tomando las medidas de seguridad necesarias, esta nueva forma de almacenar nuestra información no hará más que traer beneficios, facilitando mucho el poder compartir nuestra información.

El académico afirma que lo recomendable para quienes estén explorando la posibilidad de guardar sus archivos en la nube es optar por las opciones que utiliza nuestro círculo familiar o de amigos, de modo de acceder a estos servicios de manera segura y sin dar pasos a ciegas.