Sally Sade: La viajera que da vida a las murallas

La muralista y ex alumna de la Escuela de Arquitectura y Diseño de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso ha recorrido gran parte de Sudamérica y algunos países de Europa haciendo lo que le apasiona: pintando murales

Septiembre de 2019.

Hace un poco más de cinco años Sally Sade (31) decidió salir a conocer el mundo y también el mundo la descubriría un poco más a ella. Tras finalizar la carrera de arquitectura en la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, agarró su mochila  y comenzó un viaje con fecha de inicio, pero sin una fecha clara de retorno.

Desde pequeña se interesó por el dibujo y la pintura en la fría ciudad de Coyhaique. Sally contaba con una influencia artística muy fuerte en casa: su padre es profesor de arte, y su madre, una mujer italiana que desde pequeña la incentivó a maravillarse con la cultura clásica del país europeo.

Sin embargo, pese al interés personal y a las motivaciones familiares por el ámbito artístico, la arquitecta nunca imaginó dedicarse al muralismo y una propuesta sorpresiva en una pescadería sería la puerta de entrada para un oficio que día a día la hace más feliz.

"Una vez terminada la carrera de arquitectura decidí viajar. Me fui a Argentina por siete meses y luego crucé a Uruguay. En paralelo, andaba con un cuaderno porque en la escuela (de arquitectura) nos inculcaron que siempre debíamos tener un croquis para dibujar, y en Uruguay un muchacho estaba viendo mis dibujos y me dijo que en su lugar de trabajo, una pescadería que queda en Valizas, su jefe quería pintar un mural. Ahí comenzó este camino", asegura.

Era verano del 2014 y en el Río de la Plata empezaría un recorrido pintando murales por Sudamérica y algunos países de Europa en un viaje que Sally asegura aún no acaba.

"Desde Uruguay pasé a Bolivia, luego a Perú y de ahí a Ecuador. Estaba pintando en Ecuador y me fui para Italia. En Europa recorrí también Alemania y España. Después volví a Ecuador y viajé a Colombia, ahí bajé hacia Perú y al año siguiente volví a viajar a Italia y después me vine para Chile. Todo eso en cinco años", resume la muralista que suele firmar sus trabajos con un dibujo de una polilla.

En su paso por tierra italiana la artista destacó con un mural en Pescina , participó de un festival de arte callejero en Civitanova Marche y pintó en el Museo dell'Altro e dell'Altrove (MAAM) en Roma.

En otra oportunidad, y en una faceta totalmente distinta, viajó para recibir un premio que había ganado en un concurso de literatura en la región de Abruzzo tras escribir un cuento en la categoría de italianos residentes en el extranjero (posee la nacionalidad italiana por su vínculo familiar ).

CONEXIÓN CON LOS TERRITORIOS

El muralismo ha ido en crecimiento en Chile y el mundo. Cada vez hay más fachadas, edificios, escaleras o calles coloridas y que sirven de vitrina para conocer el talento y trabajo de distintos artistas que ponen su sello en cada sector que intervienen.

Entre quienes se dedican al arte de pintar murales hay diversos estilos y sus obras buscan llegar a diferentes tipos de público. En el caso de Sally uno de sus objetivos al pintar es que el mensaje sea sencillo de comprender.

"Creo, y eso es una de las cosas que más me mueve a la hora de pintar murales, que el arte debe ser para todos. Me gusta pintar cosas que las pueda entender la mayoría y eso no significa que mi trabajo tenga poca creatividad. Los murales son una especie de revolución artística porque no son para el público que suele ver arte en las galerías. Si te quedas solo en el arte abstracto creo que, de cierta forma, estás segmentando a la gente que observa tu trabajo", manifiesta la artista.

Otro elemento esencial para la ex alumna de arquitectura al momento de realizar su trabajo tiene relación con la conexión con el territorio donde está pintando. Bajo su óptica el arte debe estar vinculado a la identidad, las historias y el espíritu que define a una determinada región.

"Todos los murales que he hecho siempre tienen que ver con el lugar. En Italia pinté en una lechería y el tema se relaciona con el local ; en Ecuador pinté a Amaru, que es una deidad inca, en un muro que estaba descuidado  y después del mural el lugar cambió completamente. Aquí en Valparaíso pinté un mural que tenía que ver con los peces y gatos porteños; en Coyhaique el tema era de los huemules y la fauna autóctona de la zona. Siento que de esta forma una hace más participe a la gente", expresa.

En la misma línea del vínculo identitario Sally plantea que un mural está íntimamente ligado al atractivo que tiene cada territorio y que la valoración estética de un mural va a depender de quien lo observe.

"Tú puedes sorprender a la gente con algo que ellos traen en su interior. Más que sorprenderlos con algo novedoso puedes mostrarle la belleza que hay en sus propios lugares. A partir de su cotidaneidad tú puedes llevarlos a soñar y así ellos valorarán la hermoso que hay dentro de su entorno ", aseguró la artista.

LA INFLUENCIA DE LA ESCUELA DE ARQUITECTURA

La muralista nunca ejerció como arquitecta tras titularse como tal en 2013, pese a esto, hay elementos que adquirió durante los años en la carrera que han sido muy importantes para desarrollar su trabajo, ya que pintar un mural tiene una dimensión espacial que, por ejemplo, no tiene un cuadro.

"En la carrera tu trabajas con escalas y para poder dibujar o pintar en murales te basas en escalas de diferentes tamaños. Tienes una dimensión de poder llevar algo más pequeño a un espacio más grande. Además, tú vas a un sector, observas y analizas como se mueve la ciudad lo que también es una dimensión arquitectónica; hacia donde le llega la luz; cual es el mejor ángulo para dibujar. Hacia donde se orienta el ojo cuando pasa y todos esos detalles tienen mucho que ver con la arquitectura", destaca.

La artista recuerda con cariño de sus años como estudiante a la profesora Isabel Margarita a quien le agradece por confiar en su capacidad creativa y por otorgarle espacios de libertad durante los trabajos que desarrollaba.

Una de las principales aspiraciones que tiene Sally es seguir fortaleciendo su desarrollo como muralista y para ello pretende conocer más experiencias en Latinoamérica.

"Prontamente iré a Colombia. Habrá unos festivales en Medellín donde la cultura del muralismo es muy buena. El próximo año pretendo ir a Brasil para poder pintar con aerosol porque allá por el clima casi todos pintan con aerosol, ya que la pintura se seca rápido por el calor y no te permite degradar.  Prefiero pintar en brocha, y así lo he hecho hasta ahora, pero el spray te permite pintar en otras superficies lo que sin duda es un desafío", señala.

Entre los principales proyectos en nuestro país destacan la participación en un mural en el sector de la Legua junto a reconocidos muralistas nacionales. También en Chile, en los próximos meses se hará presente en festivales de murales en Viña del Mar y Valparaíso.

Equipo Red Alumni PUCV.